Ruliña
Tenía demasiadas cosas que vender y nadie sabía qué mirar.
Observé dónde se iba la atención del cliente y descubrí qué debía ocupar el centro.
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Salí de la calle gracias a gente que me dio la mano. Llevo más de 4 años sin soltarla.

Dejé la calle gracias a una oferta en el centro de Vigo. Santiago, un encargado, se arriesgó para contratarme. Dije que tenía experiencia de camarero (no era verdad), pero tenía tanta hambre de dejar ese pasado oscuro y de tener una vida decente que iba a aprender lo que hiciera falta en el menor tiempo posible.
Años atrás en Colombia, estudiando Publicidad, desarrollé una investigación que implicaba analizar a estudiantes universitarios en una cámara de Gesell. Estudié cuanto pude del comportamiento humano, desde neurociencia hasta antropología, economía conductual, psicología... Y sin saberlo me ayudó, me ayudó a motivarme cada día.
Han pasado casi 5 años desde que soy camarero en España. Aprendí a cremar la leche, a servir un buen café, a ser rápido y, sin saberlo, iba cultivando algo más: estudiar el comportamiento de compra.
Trabajo de campo
Cinco observaciones reales, de cinco turnos reales, que se convirtieron en cambios concretos.
Ese fue el punto de partida de algo más grande.
¿Por qué algunas cafeterías tienen éxito y otras no?
¿Se puede aumentar el ticket medio con cosas tan sencillas como una carta?
¿Qué hace que un cliente decida no volver a X sitio?
¿Realmente los consumidores expresan verbalmente su insatisfacción? ¿O por el contrario hay gestos, patrones y comportamientos no verbales que revelan eso de forma más fidedigna?
Página hecha con todo el amor... 💙 Ha sido mi proyecto más ambicioso hasta la fecha, ¡de poder compartir mi experiencia con todo el mundo! 🌎