
DE EMIGRAR SIENDO PUBLICISTA
A TERMINAR VIVIENDO EN LA CALLE.
Perdí casi todo. Y descubrí que sobrevivir el día a día fue mi mejor forma de aprender.
“Te veré limpiando baños para sobrevivir”, me dijeron antes de venir. Me reí. No iba a permitir que pasara.
Me estrellé de jeta.
Lo que empezó como un trabajo soñado de redactor publicitario terminó conmigo bañándome en un arroyo de un bosque para quitarme el olor a calle.
Antes de emigrar tenía dos libros escritos en Amazon, uno sobre el fracaso y otro sobre las emociones. Y a pesar de haber abandonado la universidad, sentí que ya me había graduado.
"Vas a ser un excelente publicista", me dijo un día Rafa, un profesor que me acompañaba en una curiosa investigación que estaba llevando a cabo y terminaría retomando en España.
La vida decidió darme otra maestría: aprender a no tener nada.
En estos siete años aprendí la diferencia entre vivir y sobrevivir. Dormí abrazado a la mochila roja que me había regalado mi hermano, en un banco cualquiera, sin saber dónde iba a terminar al día siguiente.
Tiempo después, aquellos Minilibros que escribía y vendía en el metro de Madrid, como en las terrazas y el parque de El Retiro, se convertirían, junto a las siguientes dormidas en cajeros, bancos cualquiera y albergues para personas sin hogar, en mi propio libro.
Aprender a sobrevivir me enseñó a entender cómo funcionan las personas, el dinero y los negocios.
Pasé de:
-dormir abrazado a una mochila,
-en un cajero,
-a bañarme en un arroyo para quitarme el olor a calle;
-vender mis propios libros,
-a trabajar en hostelería,
-a observar a la gente y,
-finalmente, crear INDICIO.
Página hecha con todo el amor... 💙 Ha sido mi proyecto más ambicioso hasta la fecha, ¡de poder compartir mi experiencia con todo el mundo! 🌎